—Si aquel maldito inglés levantó una pared, vamos a tener que subirla. De lo contrario se acabaron las ciruelas. Romeo había sido claro. Con la pared no podíamos alcanzar las ramas del manzano, que nos permitía invadir la quinta para llegar a las ciruelas. Para Mario, el Tano, la situación no parecía tan dramática: —No va a ser difícil. Si conseguimos clavar las cuñas, se acabó el problema. Vamos a necesitar algunos utensilios. Yo hice una lista, escuchen: guantes tipo gecko para agarrarnos a la superficie, zapatos con clavos, cuñas de acero y un martillo. No hay perros ni guardias de seguridad. La huerta será toda nuestra. —Ganchos de resorte pueden ser útiles para alcanzar las mejores ramas —anotó Romeo. Yo miraba el muro con la misma sensación de impotencia de aquella tarde al pie de La Sagrada Familia. Pero como ya estaba amarrado a la cintura con una de las tres cuerdas que habrían de impulsarnos, mirando mis manos con los guantes de gecko como el hombre-araña, preferí...
Durante estos últimos años muchas veces me he preguntado cuál sería el motivo de la repulsa profunda que cualquier estudiante de una lengua extranjera siente por la gramática. Principalmente porque nunca había experimentado ese sentimiento, desde mis años de principiante en el inglés y esporádicamente en el italiano. Después de mucho tiempo de trabajo como instructor, y ya bastante decepcionado con las técnicas de enseñanza de la metodología tradicional, mi ansia por encontrar una salida me trajo al encuentro de los conceptos de imitación y repetición preconizados por algunos lingüistas modernos y que comencé a adoptar con entusiasmo en mis clases, pero todavía chocando en aquella época con la resistencia y desconfianza que esas ideas inspiraban. Los primeros resultados con las técnicas repetitivas, aplicadas al principio de una forma bastante primaria e intuitiva, me vinieron a sugerir la idea de que la gramática podría ser integrada a esos conceptos. Después de mucha pesqui...
Una cuestión que es fuente frecuente de malentendidos y situaciones jocosas entre español y portugués es aquella de las palabras similares con sentidos totalmente diferentes, los llamados falsos amigos, responsables principales por el llamado “portuñol”. Veamos aquí algunos de esos señores no confiables y casi siempre muy divertidos A Abonar: Pagar Aceite: Azeite, óleo Aceitar: Passar óleo Acordarse: Lembrar-se Acreditar: Creditar valor, dinheiro Alejar: Afastar Alza: Aumento Amador: Amante, que ama Apellido: Sobrenome B Basura: Lixo Beca: Bolsa de estudos Berro: Agrião Borracha: Bêbada Botiquin: Maleta de primeiros-socorros Brinco: Pulo C Cacho: Pedaço Cachorro: Filhote de qualquer mamífero Cadera: Quadris Caída: Queda Calar: Cortar Cinta: Fita Ciruela: Ameixa Cola: Fila (de pessoas) ou rabo (de animal) Colar: Coar Concertar: Combinar Comisario: Delegado Conozco: Conheço Copa: Taça Corvo: Curvo Crianza: Criação Cubierto: Talher Cueca: Dança chilena ...
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